Las personas tienden a acompañar a sus seres queridos en situaciones dolorosas, esforzándose por empatizar y tratarlos con el mismo respeto que desearían recibir en momentos difíciles. Esta actitud implica mostrar compasión, demostrar sensibilidad ante su sufrimiento y sentir la motivación de aliviar dicho malestar de alguna forma.

Practicar la autocompasión involucra tratarse a uno mismo con esa misma amabilidad y comprensión al enfrentar momentos de vulnerabilidad y sufrimiento, como es el caso de un proceso de duelo. Esto conlleva reconocer y aceptar que, al igual que otros, también experimentamos situaciones dolorosas.

¿Qué es la autocompasión en el duelo?

El término «autocompasión» hace referencia a las prácticas relacionadas con el cuidado individual en las diversas esferas de funcionamiento, como lo son las dimensiones emocional, física, espiritual y social. 

Cuando un individuo está atravesando un período de sufrimiento, como podría ser la pérdida de un ser querido, las actividades de autocompasión pueden verse fuertemente afectadas. 

Incluso tareas comunes como la higiene personal, la alimentación y la elección de vestimenta pueden convertirse en situaciones extremadamente arduas y extenuantes.

Después de la partida de un ser amado, la consideración por el autocuidado puede resultar desafiante. De hecho, muchas personas experimentan sentimientos de culpabilidad al participar en cualquier actividad que les brinde bienestar o satisfacción. 

Sin embargo, es fundamental entender que la autocompasión posee una importancia excepcional, especialmente durante el proceso de duelo, ya que contribuye de manera significativa a la gestión saludable de este período. 

Dicha atención a uno mismo actúa como un elemento preventivo, evitando la aparición de complicaciones tanto en el ámbito de la salud física como en el emocional.

Elementos de la autocompasión

La autocompasión engloba tres componentes que, mediante entrenamiento, tienen el potencial de manifestarse durante episodios de aflicción emocional. Estos atributos comprenden:

Pilares de la autocompasión en el duelo

  1. Actividades Cotidianas

Identifique una actividad de su vida diaria que pueda mantener en marcha; a medida que las semanas avanzan, introduzca nuevas actividades de manera gradual. 

Puede elaborar una lista que incluya las actividades que desearía llevar a cabo a lo largo del día y enfocarse en establecer una estructura que le asista en la reanudación de sus quehaceres habituales.

  1. Red de Apoyo

Reconozca su red de apoyo, y no dude en acercarse a ellos para solicitar ayuda. 

Entre ellos pueden incluirse familiares, amigos, miembros de la comunidad, profesionales del ámbito de la salud y grupos de apoyo. Además, es recomendable tener a mano números de emergencia en caso de necesidad.

  1. Cuidado Espiritual Propio 

En el proceso de duelo, la oración, meditación y reflexión pueden desempeñar un papel beneficioso y significativo. 

Con el paso del tiempo adecuado, el involucramiento en actividades de voluntariado y el apoyo a otros pueden contribuir al desarrollo espiritual. La noción del perdón también se erige como un elemento crucial en el ámbito espiritual, y esto puede trabajarlo mediante el cuidado espiritual.

  1. Bienestar Físico

Durante las primeras semanas de luto, es posible que tus niveles de energía sean bastante bajos. 

Procure nutrirse adecuadamente y tenga en cuenta la importancia del aseo personal; además, recuerde mantener una ingesta adecuada de agua, así como seguir sus pautas de medicación o suplementación recomendadas por su médico. Si es factible, intente  incorporar alguna actividad física en su rutina.

  1. Salud Mental

El recurso de la lectura de literatura de autoayuda, la redacción de cartas, el mantenimiento de un diario emocional o la comunicación abierta con un ser querido se convierten en herramientas excepcionales. 

El respaldo terapéutico se convierte en una parte irremplazable del proceso de afrontamiento, la psicoterapia tiene la capacidad de ayudarte a canalizar el dolor, expresar adecuadamente las emociones y atravesar el duelo en una manera más saludable.

La relevancia de cultivar la autocompasión durante el proceso de duelo radica en nuestra capacidad para reconocer la complejidad de la situación que estamos atravesando. 

Este enfoque nos posibilita tratarnos con delicadeza y empatía, evitando la supresión de nuestro dolor o la pretensión de que no estamos sufriendo, al mismo tiempo que evitamos un escrutinio demasiado crítico de nuestro propio proceso. 

Adicionalmente, es fundamental abstenerse de emitir juicios sobre nuestro propio avance, lo importante es reconocer que cada experiencia de duelo es única, y no existe una única manera «correcta» de atravesarlo.

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